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La Colaboración en un entorno BIM – un paso más

Con ArchiCAD 13 se consiguió romper las barreras de la colaboración entre arquitectos en el estudio o cualquier parte del mundo mientras que tengan una conexión al Internet y con colaboradores de manera más tradicional. Ahora podemos colaborar con otras disciplinas con control de cambios a través de la tecnología IFC.

El sistema BIM (Modelado de Información del Edificio) hizo su aparición hace ya mucho tiempo, si bien es ahora cuando empezamos a ver cómo esta tecnología nos proporciona un flujo de trabajo que nos permite controlar un proyecto de una manera más predecible. Con un sistema BIM, el profesional crea un prototipo que se puede “testar” antes de que se construya y por tanto, evitar sorpresas cuando se ejecute el proyecto a pié de obra, las cuales pueden resultar costosas y problemáticas. Si bien, todavía queda una frontera que conquistar: la Colaboración. Cuando hablamos de colaboración, nos referimos a la acción de compartir un proyecto. La colaboración, en equipos de diseño y de ejecución de proyectos, a través de múltiples colaboradores, es el factor más importante para tener éxito con BIM y IPD (entrega integrada del proyecto).

¿Cuál es el problema?

Cualquier persona que haya implementado, o incluso evaluado, alguna de las principales sistemas BIM, se da cuenta rápidamente de los evidentes beneficios que se derivan de tener toda la definición y los datos del proyecto integrados, unos con otros, en un solo archivo. Entre otros, garantiza una simulación y un análisis más preciso, la coherencia automática de la documentación del proyecto, una mejor coordinación entre las disciplinas, y así sucesivamente.

Pero estos beneficios tienen un precio. Según va aumentando el tamaño del modelo de integración los datos aumentan y con ello la flexibilidad y el rendimiento del flujo de trabajo en colaboración baja. Si varios miembros del equipo del proyecto trabajan, al mismo tiempo, en un modelo del proyecto se producirán conflictos a la hora de realizar sus respectivos cambios, a menos que el acceso al modelo esté controlado.

Si el modelo está controlado, cada usuario debe reservar o se le asigna un espacio de trabajo o workset (funcionalmente equivalente a un subconjunto del total del modelo), que contiene parte del proyecto de manera que este pueda efectuar el trabajo oportuno y, por tanto, deberemos restringir o bloquear el acceso a cambios por parte de otros usuarios. Los cambios realizados por cada usuario en su copia local del modelo central del proyecto, deben ser sincronizados o actualizados en el proyecto central, enviando todo el proyecto para combinar con el mismo.

Como resultado de este estilo de organización del modelo, casi todas las soluciones BIM pagan un precio en forma de obstáculos a la flexibilidad del flujo de trabajo en colaboración y crea cuellos de botella que se ponen de manifiesto en la disminución del rendimiento del Estudio.


¿Qué ocurre actualmente?

Diversos fabricantes de sistemas BIM han presentado numerosos enfoques para dar solución a esta cuestión.

Un enfoque consiste en evitar la "reserva del espacio de trabajo" permitiendo que surjan conflictos entre los usuarios concurrentes cuando modifican el modelo. La apuesta por esta "resolución de conflictos" se basa en que la posibilidad de que dos o más usuarios trabajen en el mismo modelo, con los mismos elementos, al mismo tiempo, es relativamente baja. No obstante, la resolución de cualquier conflicto de este tipo redundará en una gran cantidad de trabajo y de tiempo malgastado, por al menos uno de los usuarios en conflicto, ya que su trabajo resultará inútil cuando éste se resuelva. Además, el método de “resolución de conflictos” no aborda directamente la penalización que se paga en tiempo / rendimiento cuando todo el modelo se actualiza.

En vez de optar por la resolución de conflictos, otros fabricantes, de herramientas BIM, han optado por la "reserva del espacio de trabajo"; si bien esto también da lugar a inconvenientes derivados del distinto grado de flexibilidad a la hora del "préstamo" de elementos, del área de trabajo de un usuario, en el área de trabajo de otro usuario. Estos “préstamos” de los elementos pueden ser más o menos transparentes para los usuarios a cada lado de la transacción.

Como resultado, los estudios más grandes requieren una estructura de gestión BIM importante, que estudios más pequeños no se pueden permitir o les redunda en ineficiencias en el flujo de trabajo.


¿Cual es el Reto?

El Reto es que un sistema BIM no sólo englobe el proyecto de manera centralizada, si no que también tenga la capacidad de compartir el proyecto, es decir, toda la información incluida la geometría, planos, listados, archivos importados, etc. de una manera más flexible y escalable.

¿Por qué es esto tan importante? En pocas palabras, porque la productividad del estudio exige que varias personas puedan trabajar en un proyecto, bien sea varias personas al mismo tiempo, diferentes personas en serie durante períodos de tiempo, o la mezcla y/o combinación de cualquier escenario de flujo de trabajo.

Asimismo, debido a la globalización y la conectividad actual a Internet, la producción del proyecto, bien por varios individuos o de manera secuencial, puede provenir tanto de puestos de trabajo instalados en el estudio, como de colaboradores en la misma ciudad y/o de colaboradores ubicados alrededor del mundo. El BIM que no pueda apoyar este tipo de colaboración en el momento oportuno, ocasionará en el mejor de los casos un cuello de botella y en el peor, una razón para no utilizar BIM de manera colaborativa.

Las herramientas BIM que tengan como características principales: flexibilidad en el modelado geométrico, gestión automática de cambios, apoyo de terceros u otras características y ventajas, probablemente no podrán superar un déficit tan importante en este punto - al menos no como factores de importancia para la  puntuación y evaluación de las herramientas BIM.

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